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¡Emiri, Vuelve a Casa!

La desgarradora historia de Yamila y el secuestro de su pequeña hija...

Chile.com
Date: Unknown
Por Carlos Pino Villalobos
Source: http://www.chile.com/tpl/articulo/detalle/ver.tpl?cod_articulo=58289

Una fotografía gastada por el roce donde aparece una pequeña niña con marcados rasgos orientales es el único nexo que tiene Yamila Castellanos con su hija Emiri, quien desde enero del año pasado vive un infierno luego del secuestro de la menor por parte de su padre, un ciudadano japonés de nombre Tsugunari Yamada.

La historia se remonta al año 1999, fecha en que Yamila trabajaba como garzona en el Hotel Hyatt. En ese lugar conoció a Tsugunari Yamada, en ese entonces gerente general para Latinoamérica de una importante firma japonesa establecida en Santiago. Éste era cliente frecuente del Hyatt y fue ahí donde se fijó en la belleza de esta joven mujer.

Una vez entablada la amistad “vino el pololeo y justo coincidió que los dos estábamos solos en Chile y fue así como la relación se hizo más estrecha. Nos fuimos a vivir juntos”, dice Yamila mientras en su mano atesora la fotografía de Emiri.

“Yo estaba súper contenta con él, pero después quedé embarazada y empezaron los problemas. Comenzó a decirme que no quería tener este hijo a pesar de que al principio quería”. Según Yamila, Tsugunari fue muy contradictorio en este aspecto porque “cuando apenas llevábamos un mes juntos ya quería que fuéramos padres”, cuestión que cambió radicalmente al punto de hacerle proposiciones de aborto.

Además, comenzó el hostigamiento psicológico.“Me decía que no me amaba, que solamente me quería para el tiempo que él estuviera en Chile y que no me podía ir de la casa porque la guagua era mi única responsabilidad. Tú no me importas, me importa la niña”, le repetía constantemente.

Pasaron los meses y nació la pequeña Emiri. Si bien es cierto que los dos cumplían el rol de padres, era la relación de pareja la que estaba absolutamente deteriorada. “Él dormía en un dormitorio, yo en el otro. Así vivimos hasta que Emiri cumplió ocho meses, en ese momento él me avisa que la empresa lo envía de vuelta a Japón”.

Yamila estaba muy asustada porque no sabía qué iba a hacer sola en Chile. “Resulta que un día me invita a comer y me dice: ‘Nos vamos a Japón’, yo no sabía que pasaba porque siempre me había dicho todo lo contrario. Y remató la conversación con un: ‘quiero que arreglemos las cosas’”.

Pero para irse a Japón debían casarse y Tsugunari Yamada era casado. Fue así como inició sus trámites de divorcio hasta que por fin pudieron contraer matrimonio. En marzo del 2002, Yamila pasó a ser la esposa del japonés aunque esto no significó nada porque seguía diciéndole que no la amaba.

“Comencé a ver un interés muy marcado en Emiri y me dio miedo porque la gente me dijo que me quería quitar la guagua, que los japoneses siempre hacen eso y cosas así. Pero en el fondo yo no podía creer que él pudiera llegar a tanto”, relata Yamila mientras sigue atesorando en sus manos el único vínculo que tiene con su hija, una fotografía.

El Secuestro

Sistemáticamente Tsugunari le pide a Yamila que se traslade a Estados Unidos donde, según el japonés, ella tendría mayores oportunidades de trabajo e incluso sería más fácil para él ver a Emiri. Luego le pide que “no viaje con la niña a Norteamérica porque si me iba con ella a buscar departamento y trabajo sería más difícil”, por lo que Yamila decide dejar a la pequeña en la casa de sus padres en Cuba.

“Cuando estoy en EE.UU. me entero que él está en Cuba. Para mí fue muy raro y le digo a mi mamá que tenga cuidado, hasta que en un momento le dice a mis padres que se lleva a Emiri”, cuenta Yamila y asegura que Tsugunari tenía esto muy bien planificado porque “lo tenía visto con la policía, con los abogados y la embajada japonesa”.

El 3 de enero del 2003, y luego de una serie de movimientos judiciales y policiales, le arrebatan la niña a los padres de Emiri. “No sé que pasó ese día pero a mi mamá le quitaron a mi hija de los brazos”, relata Yamila quien en ese momento trataba infructuosamente de volver a Cuba para evitar que se llevaran a Emiri a Japón.

Yamada pasó por alto un documento oficial emitido por la Consultoría Jurídica Internacional que otorgaba la custodia temporal a los padres de Yamila y donde se especificaba que ellos eran los únicos autorizados para salir del país con ella. Sin saber cómo, el japonés consigue una autorización judicial y saca a Emiri de Cuba. De esta manera, el 18 de enero la pequeña volaba vía México hacia el Oriente.

Allá se encuentra en estos momentos. Su madre Yamila sólo la ha podido ver durante una hora y media en un año, y ambas veces en una visita judicial en un tribunal japonés hasta donde debió viajar y además soportar la presencia de la ahora madre adoptiva de su hija, la nueva esposa de Tsugunari Yamada.

Pero, ¿cómo se casó de nuevo este japonés? Y, ¿cómo fue adoptada por esta mujer? Muy sencillo, según relata Yamila, “para poder casarse de nuevo fasificó mi firma en el acta de divorcio, después de esto la actual mujer de Tsugunari tuvo la oportunidad de adoptar a mi hija”.

Una Dura Batalla

Yamila lleva aproximadamente un año tratando de recuperar a su hija y en esta lucha ha sido fundamental el apoyo que ella ha tenido del Servicio Nacional de Menores. En este sentido, Gloria Sepúlveda, Jefa de la Unidad de Relaciones Internacionales de la institución, señala que “tenemos unas abogadas en Japón que se han quedado a cargo de este caso y ellas también mantienen un contacto fluido con nosotros pidiéndonos documentos”.

El problema podría ser menos complicado si Japón estuviera suscrito a la Convención de La Haya, que tiene por objeto asegurar el inmediato regreso de los niños trasladados o retenidos ilegalmente en cualquier Estado. “Son casos complicados en sí, pero mucho más aún cuando uno de los dos países no ha firmado la Convención, como es el caso de Japón”.

“En el caso de Yamila no tenemos mecanismos para intervenir, para hacer valer sus derechos y los derechos de los niños al respecto”, dice Gloria Sepúlveda. El gran “pero” es que el sistema japonés no interviene en los casos de familia más que para lograr algún avenimiento. “Hay cortes de conciliación que tratan los temas pero si no hay acuerdos no hay como obligar al padre a devolver a la niña”, agrega.

“En este momento Yamila está en un proceso para anular el divorcio que este japonés logró falsificando la firma de ella. Luego se casó nuevamente y la nueva esposa adoptó a la menor, cosa que la legislación japonesa también permite”, señala la profesional del Sename.

Yamila se encuentra en estos momentos tratando de revertir la situación señalando que nunca se divorciaron y que Tsugunari Yamada falsificó la firma. “De esta manera él no se puede casar de nuevo y tampoco su nueva pareja puede adoptar a la niña. La anulación de la adopción sería la clave de este proceso”, indica Gloria Sepúlveda.

Para el diputado Maximiano Errázuriz, especialista en temas de familia, lo que debería hacer la madre en este caso es “pedir la extradición del padre e iniciar por un lado un juicio civil y por otro uno criminal por la falsificación y por el secuestro. De esta manera, si llegara a perder uno tendría la posibilidad del otro”.

Los últimos antecedentes obtenidos por Yamila Castellanos señalan que los peritos caligráficos en Japón analizaron la firma del documento de divorcio y llegaron a la conclusión de que no es su firma. “Ya hay varios antecedentes que demuestran que hubo engaño”, dice esperanzada esta joven madre que se aferra cada vez más a la posibilidad de volver a encontrarse algún día con su hija.

 

 


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 Last modified: March 19, 2007 Copyright © 2003-2006 Contact us 
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