| El Mejor Padre es Ambos Padres |
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Padre japonés, Tsugunari Yamada, se lleva a la hija de Cuba y niega contacto a la madre YamilaDespués se divorcia de ella en Japón falsificando su firma en la documentación. June, 6 2005
En este contexto, quiero tomarme la libertad de presentarle a usted un dramático caso de secuestro de un menor por uno de los padres en el cual mi hija, Emiri, ha sido separada e ilegítimamente retenida por su padre en Japón, con base en lo establecido por la Convención de la Haya del 25 de octubre de 1980 sobre los Aspectos Civiles del Secuestro Infantil Internacional por uno de los Padres del cual Chile es un país signatario. Como podrá ver a continuación, es evidente que tanto mi hija Emiri como yo hemos sido tratadas con la más extrema crueldad y de una forma absolutamente inhumana por Tsugunari Yamada, quien no sólo ha violado las leyes japonesas, sino también lo establecido en convenciones internacionales como las convenciones internacionales de los derechos del niño o los de la mujer. Mi HistoriaDesde su nacimiento en Chile, he cuidado de Emiri, aún cuando terminó la relación con mi esposo, quien abusaba psicológicamente de mi, y quien decidió regresar a Japón (transferido por la compañía para la cual trabaja) cuando Emiri tenía apenas un año de edad. Yo he estado separada de Tsugunari Yamada, padre de mi hija, desde octubre de 2001. La relación que era en extremo difícil entre nosotros se deterioró aún más, generándose también una creciente frialdad entre padre e hija mientras el se distanciaba cada vez más; el comenzó a reducir de forma significativa el apoyo económico que nos solía enviar, y yo accedí a la solicitud de mi esposo de mudarme a los Estados Unidos, dado que, según él, yo tendría mejores oportunidades de trabajo ahí, y le sería más fácil ayudarnos y visitar a su hija más seguido.
Como condición para esta ayuda, me pidió que dejara a Emiri con mis padres en Cuba para poder buscar la forma de establecernos con más calma en los EUA. Pensando en la seguridad de mi bebé durante este proceso, y a través de un acuerdo verbal con el Sr. Tsugunari Yamada, mi bebé se quedó bajo la custodia legal temporal de sus abuelos en La Habana, Cuba, hasta que pudiese reunirse conmigo una vez que estuviese legalmente en los Estados Unidos. Viajé a La Habana en noviembre 9 de 2002, con Emiri, dejando un documento oficial emitido por la Consultoría Jurídica Internacional , otorgando a mis padres esta custodia temporal (para un máximo de 3 meses) de mi hija donde se especificó claramente que ellos eran los únicos autorizados para salir del país con ella. El 3 de enero del presente año, mi esposo, el Sr. Tsugunari Yamada, quien no habido siquiera visto a su hija en más de un año, traicionó mi confianza, rompió su palabra, y aprovechándose de mi imposibilidad de viajar a Cuba de manera inmediata (dado que los cubanos que residen fuera de Cuba requieren de un permiso de entrada especial que toma semanas e inclusive meses conseguir), se las arregló para obtener una autorización judicial para sacar a la niña fuera del país llevándosela a Japón; lo que fue hecho a espaldas de mis padres quienes confiaban en él al grado de dejarlo quedarse en la casa para que pudiese estar cerca de Emiri. A pesar de todos mis esfuerzos en la distancia para evitar que se le permitiera salir de Cuba con mi hijita Emiri, y de todas las medidas posibles que intenté a través de los consulados de Chile y Cuba en Miami, así como en el consulado de Chile en Cuba, mi esposo logró sacar a Emiri de Cuba el 18 de enero de 2003 vía México. Es importante mencionar que la niña se encontraba en el hospital con síntomas de neumonía, y a pesar de ello fue literalmente arrancada de los brazos de la abuela. Yo apenas logré volar a Cuba el día 19 de enero de 2003, después de esperar infructuosamente que el consulado cubano me otorgara una autorización para entrar a mi país. A pesar de esto, decidí viajar a Cuba de cualquier forma para intentar detener personalmente a mi esposo de llevarse a Emiri, pero yo fui detenida y retenida por 3 días en el aeropuerto de La Habana. Una vez liberada, me enteré que mi esposo había salido de Cuba el día anterior a mi llegada. Después de mi viaje no autorizado a Cuba, fui deportada a Chile, mi país de residencia, donde por muchos meses he realizado trámites en el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Servicio Nacional del Menor, tratando de obtener la colaboración del gobierno chileno para recuperar a mi hija. Al mismo tiempo, Tsugunari Yamada continuó con su comportamiento ilícito y entre otras cosas, me divorció sin mi presencia, conocimiento o consentimiento mediante la falsificación de mi firma en documentación oficial japonesa, otorgándose él la totalidad de los derechos y custodia de la bebé, violando claramente las leyes y reglamentos japoneses. Por medio de muchísimo esfuerzo y de aparecer en la Televisión Nacional de Chile (en un programa donde expuse mi caso), un hombre de negocios amablemente se ofreció a pagar mi pasaje para viajar a Japón y enfrentar el sistema legal japonés y como primer paso asistir a un Tribunal Familiar. Como era de esperarse, no existió ninguna voluntad de llegar a algún acuerdo o negociación por parte de mi esposo. Esta reunión en el tribunal familiar ocurrió en agosto 11 de este año. Vale la pena mencionar que desde que mi esposo llegó a Japón con mi hija, telefoneé innumerables veces pidiéndole que me dejara hablar con Emiri, pero siempre se opuso evitando cualquier tipo de contacto entre mi hijita y yo. Después de mucha presión, y pasados 8 meses de ocurrido el secuestro, se me permitió pasar una hora con ella (bajo supervisión) en la corte, el día que junto con los abogados nos reunimos ahí. Este ha sido todo el contacto con mi pequeña niña que se me ha permitido hasta ahora. He llegado a un punto en el que realmente no se que más hacer, a quien pedirle ayuda, consejo o guía en este proceso. Estoy viviendo de la caridad en Japón, hospedada por una congregación religiosa que contacté cuando estaba en Chile; logré conseguir mis pasajes (EUA-Chile, Chile-Cuba, Chile Japón) a través de amigos que tenían algún dinero ahorrado y pudieron ayudarme con eso, así como la amable donación del empresario que casualmente veía la TV con su esposa cuando expuse mi caso en Chile. Mi visa de turista está por expirar, y las posibilidades de que se me otorgue una visa de trabajo aquí son escasas. Es muy triste, pero no tengo ningún apoyo económico de mi familia, y los pocos amigos que no me han abandonado a lo largo de este proceso son en su mayoría personas que no pueden permitirs apoyarme económicamente. Realmente me siento muy frustrada e impotente pensando que quizá algunas posibilidades reales de recuperar a mi hija se están perdiendo, pero es la triste realidad. Lo que menciono aqui es sólo una pequeña parte de todos los eventos, y toda esta información y mucho más que apoya mi caso ha sido expuesta y presentada en oficinas de gobierno, consulados y otras instancias legales, y existe toda la documentación para verificar lo que presento de esta trágica historia. Definitivamente considero que existen todos los elementos necesarios para construir un caso sólido que pudiera convertirse en uno de los pocos ejemplos exitosos de secuestro infantil por uno de los padres aboradado por el sistema legal y judicial japonés, apoyado por ONG’s y agencias chilenas, y con un gran potencial para que el resultado fuera la restitución de la niña a su madre, y el secuestrador castigado, al menos, por los actos ilegales cometidos de acuerdo a las leyes japonesas. Por supuesto, esto implicaría el apoyo e involucramiento (que yo como individuo no he podido conseguir) de las convenciones existentes como las de la Haya, de los derechos del niño, de la mujer, e instrumentos internacionales como UNICEF. Después de haber leído, investigado y conversado mucho con muchísimas personas sobre este tema, muchas de las cuales han pasado por dolorosas experiencias similares, personalmente creo que existe la gran necesidad de casos exitosos “bandera” de secuestro infantil por uno de los padres (como lo podría ser este si un milagro ocurre) con el fin de aumentar el perfil de este tema, los vacíos e indefiniciones legales, y en algunos casos el desinterés e ineficiencia de abogados, gobiernos, convenciones, e instrumentos internacionales. October 2003 UpdateLogré viajar a Japón con una visa de turista válida por 3 meses. Quisiera obtener una visa para poder permanecer al menos un año más para así seguir yendo al Tribunal Familiar y estar cerca de mi hija. Este es un problema enorme si tengo que salir de Japón, pues no cuento con los recursos económicos para poder ir y venir. Sin embargo, mi hija está en Japón, y yo no puedo trabajar legalmente en Japón. Estoy desesperada, y soportando un infierno en vida tratando de recuperar a mi hija y luchar por mis derechos y los de mi niña de vivir con su madre. Si no lo logro, no me será permitido quedarme y trabajar en Japón. Cómo puedo obtener una visa al menos para visitar a mi hija? [Nota del editor: Algunos detalles han sido borrados por el temor de la madre de que si el padre sabe demasiado, tratará de evitar que obtenga una visa y sea deportada. Un buen ejemplo de la necesidad de una categoría de visa para “Padres de un infante japonés”] February 2004 UpdateThis web page was removed from the web from mid December to mid January, in compliance with a request from Yamila. This was part of a negotiation at Family Court where her husband demanded that she take down all internet references in exchange for the opportunity to see her daughter. The visit was scheduled on 22 December. The bargaining resulted in a visit of merely 30 minutes. Thus Yamila has met her daughter a total of 2 times since the alleged kidnapping, in other words, two times in one year for a total of one hour and a half. Prior to the alleged kidnapping the child was reportedly energetic, confident in herself and in her mother. Now the child is quiet, reticent, afraid of repercussions for accidents, and possibly confused as to the identity of her own mother. Further, Tsugunari Yamada has submitted paperwork and according to his Family Registration is now married to another woman who had came to the courthouse for the visit. If Yamila's allegations of forgery are correct, this would make him guilty of bigamy. Finally, Yamila's lawyer, Genichiro Yamaguchi quit the case, leaving Yamila without a lawyer. June 2005 UpdateYamila was back in court in Japan on May 31. She was prosecuting Yamada for forgery. He is accused of signing her name on a Japanese divorce by mutual consent document and submitting it to the government. Of course the document gave him custody of their child. There was a big presence at court on Yamila's side. About 10 people showed up for her (several foreign lawyers and a couple Japanese lawyers as well as a few friends) but no one for Yamada. Yamada and his lawyer seemed visibly shaken. Suganuma-san, Yamila's lawyer, called both Yamila and her husband up as witnesses. She did an excellent job of questioning the witnesses. They had an excellent translator for Yamila. On the other hand, the husband and his lawyer seemed to be so totally unprepared, they looked like they thought it might be an in and out in 20 minutes. In fact it went past 5 pm. The husband presented very poorly, and Yamila was very cool and calm. The next court date is set for 26 July. Contact CRN Japan if you want to attend and show support. Yamila is being hosted in a private home, and most of her lawyer's bills on the Japanese side are covered by a generous sponsor. However, she is still scrounging for daily personal expense within Japan and phone calls back to her lawyers in Chile. Donations would be deeply appreciated and will help her keep on fighting for the return of her daughter. (Details on how to donate are here.) The opposition is counting on her to run out of resources and drop the case. She and her support team are determined to see that it does not happen that way! September 2005 UpdateYamila had a court date on Aug 24, but neither the father nor the lawyer showed show up. Instead, they sent a letter to the judge saying they would not be there because Yamila's visa was going to expire a couple weeks later. Of course she was able to extend it, because you can extend Japanese visa's when you are in court. Although Yamila was not even in Japan when the allegedly forged document was submitted, and a handwriting expert has submitted a report, we are worried that the judge will find some way to support the status quo and ignore the evidence. Please see the instructions on how to show up at the next court date to lend support. February 2006 UpdateAs of late December, 2005 Yamila has seen her daughter twice since the kidnapping for a total of 90 minutes. See JapanWithKids.com for some additional observations on Emiri's health. In late 2005, Yamila was denied a visa extension to continue her court case. She had to fly out of Japan and back. Thankfully, she was let back in, but it was a needless waste of money. Although the details are unclear, it appears that a judge has indeed ruled against Yamila's forgery claim, and thus her attempt to regain custody of her daughter from Tsugunari Yamada. 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